sábado, 8 de mayo de 2010

CONFRONTACIÓN ENTRE LA DOCENCIA Y MI PROFESIÓN

COMPETENCIAS DOCENTES PARA LA EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR

Módulo I Práctica Docente y Educación por Competencias

Actividad 2. Entre la Docencia y mi Profesión

El presente escrito es sobre cómo viví la confrontación entre la carrera que estudié y el hecho de incorporarme a la docencia en el nivel medio superior.
Estudié la licenciatura en Psicología, en la Universidad Autónoma de Nuevo León, mi área de especialidad es la Psicología Conductual. Me inicié en el área educativa en abril de 1997, después de 9 años de haber egresado de la facultad. Recién egresada trabajé 2 años en una escuelita particular atendiendo niños con discapacidad (síndrome Down y autismo al inicio). Después me invitaron a trabajar en un centro de atención para personas con discapacidad física e intelectual en un DIF municipal (2 años), seguí en otra institución privada (se llamaba TEMPLE, A.C.) que promovía la integración social de las personas con discapacidad, durante los siguientes 4 años. Fue entonces cuando sentí la necesidad de cambiar y desarrollarme en otra área diferente, pues eran ya 8 años en esta labor que me gustaba mucho, pero yo sabía que debía conocer más allá, pues era lo único que yo conocía desde que egresé de la Universidad.
Tuve la oportunidad de ingresar a trabajar en esta preparatoria CECyTE y al principio fue un tanto difícil adaptarme a algo totalmente diferente. Debo reconocer que al principio extrañé mi antiguo trabajo. Me parecía difícil observar a tantos jóvenes que física e intelectualmente estaban sanos, lo tenían todo para salir adelante y me desmotivó ver apatía en ellos, rebeldía, problemas de conducta muy difícil en algunos casos, ruidosos, falta de interés y de atención, etc. Reconozco que esa fue mi primera impresión, pensé que no era lo mío por cierto tiempo, pero lo tomé como un reto, pensé todo lo que se puede hacer trabajando arduo con ellos, para ganarte su confianza, para que se acercaran voluntariamente a platicar. Tuve que acercarme poco a poco, primero a través de entrevistas, con ellos y sus papás. Involucrarme en sus actividades, como su graduación, eventos deportivos, desfiles, eventos culturales, visitas a museos, parques, universidades, etc. Y así fue como poco a poco me fui adaptando a su forma de ser, de sentir, empecé a conocer sus necesidades (personales, familiares, económicas, etc.) y con esto fui ganando su confianza hasta lograr su participación en las actividades que solicitaba el plantel. Es satisfactorio ver como se van presentando los cambios en su conducta durante este proceso, desde su primer semestre hasta que egresan.
Lo que pienso y siento de ser profesor es que es una labor muy noble, que deja muchas satisfacciones, es un trabajo arduo, que me gusta y me hace sentir mucha satisfacción en mi vida profesional. El ser docente en educación media superior ha significado para mí siempre un reto, pues sé que nunca terminamos de aprender y continuamente debemos experimentar cambios y estar dispuestos al desarrollo de nuevas estrategias para beneficio de la educación en nuestros estudiantes.
Algunos de mis motivos de satisfacción, por ejemplo, son cuando recibo la visita de alumnos egresados, que están estudiando alguna carrera en la universidad, o que ya se graduaron. O con los alumnos que aún están con nosotros en la preparatoria, cuando los vemos sobresalir ya sea académicamente o participando en diferentes eventos artísticos, culturales, deportivos, etc. Cuando se acercan al departamento para compartir alguna buena noticia o sólo a platicar un momento mientras inician sus clases.
Reconozco que hay motivos de insatisfacción, pues también existen alumnos que no tienen interés por salir adelante, abandonan la escuela sin darnos oportunidad de apoyarlos, tenemos alrededor de 1200 alumnos en los dos turnos y muchas veces no nos es posible detectar a todos los que presentan algún problema, pues a pesar de los programas de tutorías no siempre se recibe el apoyo de todos los maestros para canalizar estos casos. La falta de presupuesto destinado a las instalaciones de mejores equipos en los talleres tiene mucho que ver en esta situación. También a veces no se reconoce la labor del personal que trabaja en esta área de orientación educativa y psicología y el apoyo no se da al 100% por parte de algunos maestros y directivos.

Ma. Elena Sánchez Garza
CECyTE, Nuevo León, Plantel Apodaca.

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